El Granada Atlético sufrió su tercera eliminación consecutiva en la primera eliminatoria de la fase de ascenso a Segunda División B. Y lo hizo de una manera dolorosa ante el Navalcarnero, pues el equipo madrileño selló su pase a la segunda ronda por el ascenso en la tanda de penaltis, gracias a dos goles del jugador local Toni. El primero, el que igualaba la eliminatoria . Y el segundo, el último de los penaltis de la tanda, tras haber fallado Thierry el segundo lanzamiento granadino en la fatídica ronda.Los penaltis tuvieron esta vez la culpa. El Navalcarnero había igualado la eliminatoria durante los noventa minutos y, tras la prórroga sin goles, la famosa lotería hizo el resto. Thierry falló en su lanzamiento, el segundo para su equipo, y los madrileños no erraron ninguno. El Granada Atlético volvía a revivir la pesadilla de los dos años anteriores. Sus deseos de disputar la siguiente ronda por el ascenso volvían a quedar destrozados en el primer escollo y de la forma más cruel posible.
En cuanto al partido en sí, la confianza de los 'empresariales' por el resultado obtenido en la ida les hizo ceder demasiado terreno a su adversario. Los madrileños accedían una y otra vez con subidas por la banda izquierda de Valleros. En una de ellas su centro raso llegó a los pies de Toni que, de forma certera, igualó la eliminatoria.
Los atléticos tardaron en llegar con claridad al área de Raúl. Algunas acciones hacían pensar en la posible reacción de los granadinos. Esta reacción se produjo en la segunda mitad, coincidiendo con la entrada de Sergio Cruz. El de Purullena remató varias ocasiones y asistió con sus prolongaciones de cabeza a sus compañeros. Sin embargo, Raúl se convirtió en el salvador de su equipo. Los verdigranas, ayer con las se-gunda indumentaria con tonos azules, llegaron a la prórroga mucho más metidos en el partido que su rival.
Los de Miguel Novo acariciaban el pase con nuevas llegadas de sus delanteros y también a balón parado por medio de Luengo y Óscar. Pero la noche no estaba con los granadinos que, faltos de acierto, veían como su rival resurgía y ponía emoción en los instantes finales.
Casi sin tiempo, Poves logró rematar un centro que pilló algo adelantado al meta Bacas. El cabezazo salió lentamente, rozando el palo izquierdo y con todos los asistentes aguantando la respiración en la que sería la última oportunidad para desnivelar el choque hacia uno u otro lado.
La historia volvería a dar de lado a los 'empresariales' de la forma más injusta, los penaltis. La ruleta rusa de los lanzamientos desde los once metros iba a dejar un gran derrotado. Thierry no acertó a encontrar la portería defendida por Raúl. De nada sirvió que haya sido uno de los jugadores más en forma de su equipo durante toda la temporada. Su rival no perdonó y tras una tanda inmaculada logró la clasificación para la siguiente eliminatoria. La alegría de los locales contrastaba con la desolación de los jugadores atléticos, que claramente afectados por la eliminación eran consolados por algunos jugadores del Navalcarnero. A la salida del campo los aficionados granadinos trataban de levantar el ánimo del equipo con sus cánticos y aplausos. Si bien en algunas caras se reflejaba el fuerte golpe que había sido la eliminación.
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