PROMOCIÓN 2ªB.- El Caravaca acaba con el sueño del Oviedo PDF Imprimir Correo electrónico
 Agencias   
Murió en la orilla. El Oviedo llegó a darle la vuelta a la eliminatoria con el Caravaca y vio como todo su esfuerzo se esfumaba cuando más cerca lo tenía. Curro vio la tarjeta roja por un exceso de celo del cántabro Héctor Gándara y pasó de héroe a villano en menos de un minuto. Un cabezazo de De la Rosa rompió el sueño de los casi 24.000 oviedistas que se dieron cita en las gradas del municipal ovetense. Los azules jugarán otro año en el sótano del infierno y ya son muchos.

Los azules entraron al encuentro con la dosis de tensión que requería el encuentro. Arropados por una grada entregada los oviedistas iniciaron el camino de la reconquista de la eliminatoria. El exceso de ganas propiciaba algunos errores en el pase e incluso en las posiciones, lo que se convertía en un riesgo para un equipo que no tenía margen de maniobra en su portería. Curro lanzó desde la frontal y Ginés rechazó como pudo, el balón se marchaba hacia un lateral del área y el extremeño porfió con un defensa que le derribó y el árbitro señaló el penalti. Cervero asumió la responsabilidad y anotó el 1-0. La esperanza se abría para el oviedismo a los doce minutos de juego.

El Caravaca no se parecía mucho al equipo de hace siete días. La confianza del marcador le hacía querer el balón más, estaban asentados y sus jugadores de ataque transmitían sensación de peligro cada vez que tenían el balón. Elías lo dejó claro con un zapatazo que se estrelló el poste de la portería de Aulestia. Recuperados del susto, los azules volvieron a la carga y encontraron el 2-0 que les dejaba a un paso de jugar la siguiente eliminatoria. Sergio Villanueva y José Luis dibujaron una jugada de tiralíneas por la derecha y Pacheta apareció en el punto de penalti para fusilar el 2-0. El Tartiere creía en la remontada y los futbolistas también.

Entre la algarabía de grada y jugadores un detalle pasó desapercibido. Sergio Villanueva se resintió de sus molestias musculares y no pudo aguantar el partido. El que debía ser pieza clave para desequilibrar el encuentro se quedaba fuera de combate. Jaime ocupó su sitio y el Oviedo seguía creyendo en la remontada. El Caravaca también sentía el aliento en el cogote y Correa fortaleció la defensa con la entrada de Bac. Pacheta remató de cabeza alto un servicio de Jaime y la grada seguía con el corazón en la boca. Los nervios crecieron cuando Aulestia tuvo que desviar un remate de Josevi.

Curro que se había encargado de encender la mecha en el primer tiempo acreditó su condición de especialista a balón parado. El centrocampista vio una falta cerca del área y cogió el balón. Los jugadores del Caravaca formaban la barrera y la tensión iba en aumento. El extremeño impactó el balón y las 23.915 personas de la grada lo empujaron hasta la escuadra para subir el 3-0 al marcador. El delirio se instalaba en el municipal ovetense.

Los festejos por el 3-0 (foto) iban a tener un precio carísimo. Gándara Gutiérrez tomó una de esas decisiones que solo se toman en un campo como el Tartiere. Amonestó a Curro por presunta pérdida de tiempo y esa cartulina unida a la que vio en la primera mitad suponía su salida del terreno de juego. Era el peor momento. El partido estaba claramente inclinado del lado azul y esa decisión cambió todo. Con uno menos, los oviedistas estaban obligados a aguantar media hora y en el ambiente se mascaba que iba a ser mucho tiempo. Correa se lanzó a por el partido y dio entrada a De la Rosa y Petu. Fermín respondió con lo que tenía. Jon Carrera entró por Pacheta en un intento desesperado por aguantar el resultado, pero el Caravaca ya había puesto rumbo hacia la meta de Aulestia.

Gurtubay colgó un balón al área y De la Rosa apareció para cabecear el cuero y alejarlo de Aulestia que vio impotente como el cuero llegaba al fondo de la red. El gol obligaba a los azules a anotar dos tantos para pasar o al menos uno para forzar la prórroga y en la situación en que estaban parecía imposible. El sueño saltó por los aires hecho añicos cuando en un mal despeje de José Luis, Petu encaró al meta azul y le superó en su salida. El 3-2 ponía la cosas imposibles para el Oviedo, que hacía un bucle en el tiempo y regresaba al mes de junio de 2004.

en medio de la desolación general, Jon Carrera vio la tarjeta roja y el gol de Lucas solo sirvió para hacer más grande la pena de un equipo que volverá a jugar el año que viene en una categoría indigna de su historia y apoyo, pero de la que este año no supo salir. El único consuelo que le queda a la institución es que la afición volvió a levantar la voz para demostrar que está viva y a eso deberán agarrarse los dirigentes si quieren que el club tenga futuro.

Real Oviedo: Aulestia (2), José Luis (2), Bravo (2), Meijide (1), Lucas Iglesias (1), Mario Prieto (2), Curro (2), Villanueva (2) (Jaime, 2, min 46), Centrón (2) (Matías, 1, min 80) Pacheta (2), (Jon Carrera, 1, min 69) y Cervero (2).

Caravaca: Giner (1), Dioni (1) (Bac, 1, min 50), San José (1), Gurtubay (1), Manu (1), Vilaseca (1), Pelusa (1), Josevi (1) (Petu, 3, min 60), Juanmi (1), Parche (2) y Elías (2) (Javi de la Rosa, 1, min 67)

Goles: 1-0, min 13: Cervero, de penalti. 2-0, min 28: Pacheta. 3-0, min 57: Curro, de falta directa. 3-1, min 77: Petu, de cabeza. 3-2, min. 85: Petu. 4-2, min 90: Lucas Iglesias.

Árbitro: Gandara Gutiérrez. Expulsó a Jon Carrera, en el 92. Amonestó a los locales Cervero, Mario Prieto, Bravo y Curro, a este en dos ocasiones por lo que fue expulsado en el minuto 58, y a los visitantes Guturbay, Josevi, Manu, Petu y Javi de la Rosa

Incidencias: 23.915 espectadores asistieron al partido, según fuentes del club.

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