| PROMOCIÓN 2ªB.- Primer paso del Barça B hacia el ascenso |
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| Agencias | |
Salió vivo el Barcelona B de la trampa del Castillo de Romeral. Con las dificultades esperadas dada la calidad y la experiencia del rival, el grupo de Guardiola supo mantener su portería a cero y todo quedará pendiente de lo que pueda pasar el próximo sábado en el Mini. Da sensación de que lo más difícil está ya hecho, porque el Castillo tiene como gran aliado de su calidad un estadio donde el estado del piso, el calor y el viento son elementos que juegan a su favor. Si a estas circunstancias le sumas la experiencia y la dureza con la que se emplean los jugadores locales, hay que estar más que satisfecho del 0-0. Le costó al Barça entrar en el partido. Guardiola dispuso un once agresivo en el que destacaban las ausencias el capitán Marc Valiente, con molestias, y la de Víctor Vázquez, autor del gol que valió el título de Tercera División. No obstante, muy pronto los planes del técnico se desbarataron cuando Víctor Sánchez se lesionó en el brazo tras una mala caída a los cinco minutos de juego. Sánchez había salido como central al lado de Chico en un intento de Pep de dotar de más espíritu y experiencia su defensa. Valiente tuvo que entrar en juego a pesar de que la idea de Pep era reservarle a causa de sus molestias. En el arranque del partido, el Barcelona B no podía disimular su incomodidad. La pelota se pasaba la mayor parte del tiempo en el aire, el juego se interrumpía constantemente a causa de las numerosas faltas. Hacía falta darle una pausa al juego y hacer posesiones más largas, pero la intensidad con la que se empleaban los locales no permitía a los blaugrana llegar a este punto. La buena labor de Sergio en el medio campo, combinada con la capacidad física de Dimas, permitieron al Barcelona empezar a controlar el ritmo de juego pasada la media hora. Fueron estos los mejores minutos de los catalanes, que tuvieron tres ocasiones para abrir el marcador. Guerra, en el 36’, fue quien tuvo la opción más clara. Recibió un pase de Abraham y tras romper el fuera de juego, se plantó ante Heiman, pero su remate salió fuera. Animado por esta jugada, el Barça se fue arriba encomendándose a Pedrito y Jeffren, que en todo momento se engancharon a la cal, jugaron como extremos natos y tuvieron opciones de gol. Viendo que el Barcelona empezaba a jugar a su antojo, Axier Intxaurraga, técnico del Castillo, introdujo dos cambios en su equipo renunciando a un delantero y poblando el centro del campo. La apuesta le salió redonda, pues la segunda parte fue de claro dominio local. Si bien le faltaba fluidez en su juego, el Castillo maniató al Barcelona, que perdió la posesión del balón y dejó de visitar el área rival. En cambio, el peligro se cernía sobre la portería de Oier cada vez que los grancanarios colgaban balones al área. En una de estas acciones, Sarasúa cabeceó al poste una faltada servida por Dani Macías. Fue esa la ocasión más clara del Castillo, que a partir de entonces lo fió todo a colgar balones. Oier, en esta ocasión, supo estar a la altura y despachó con solvencia los agobios que le creaban los fornidos jugadores locales. El duelo se endureció y la experiencia de los grancanarios amenazaba con intimidar a los inexpertos ‘culés’. El árbitro tuvo que enseñar varias tarjetas, una de ellas a Guardiola por protestar. Ante el ejemplo de su técnico, el Barça no se amilanó y aguantó el arreón final de los locales, que deseaban a toda costa marcar un gol para no ir de vacío al Mini Estadi. |
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