| G IV.- Vicente da la victoria a un Granada que confirma su mejoría ante el Jaén |
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| AGENCIAS | |
El Granada CF sumó su segunda victoria consecutiva, también por la
mínima, y también logró dejar de nuevo su portería a cero ante un rival
el Jaén que en la primera mitad no pudo con el fútbol abierto,
constante, rápido y concreto de los rojiblancos. La capacidad de
sacrificio de las bandas y el acierto de Israel en el gol fueron
determinantes al final del encuentro.
La primera mitad comenzó desordanada, loca, con imprecisiones y mucha sinfonía inacabada. Sólo un inocente disparo de Gorka en los diez primeros minutos. Dos equipos que se vigilaban en la parcela ancha con un Granada dispuesto a abrir el campo, pegado a las bandas, y un Jaén con doble marca sobre los extremos, con especial marcaje a Gorka y Vicente. El Granada se anima y, en una contra, Ocaña chuta fuerte un balón suelto en la forntal del área, obligando a Calleja a lucirse y mandar la pelota a córner. Era el 14 de juego. El saque de esquina lo botó Vicente al primer palo para que Israel pusiera la cabeza y mandara el esférico al lado contrario, marcando el primer gol de la tarde. En el 19 de partido, el portero visitante arrolló a Gorka Pintado dentro del área, cuando el delantero rojiblanco ya había cabeceado el balón. El árbitro no quiso saber nada, pero en el estadio parecía un clamoroso penalty. Tras esta jugada, Milla y Vicente protagonizaron un concierto de toques, control de posesión y peligro por los laterales del Granada, con bastante criterio y pareciendo que era el Jaén el que se encontraba por delante en el marcador. Los de Carlos Terrazas apenas salían de su área y, por contra, los locales se atrevían a disparar desde cualquier posición (como Otiñano desde 40 metros, justo después de una peligrosa internada de Israel). En el 27, un clamoroso fallo de la zaga jiennense permite a Otiñano controlar la bola sólo delante de Calleja, pero echa el cuerpo hacia atrás en el golpeo y el balón se le marcha por alto. En el 31, un balón colgado a la posición de Gorka hace que el vasco ceda con la coronilla a Vicente que, desde fuera del área, remató elevado. El Granada ponía peligro en cada pase, en cada remate, cada desmarque. Así, Israel se topó en su chut con el meta y un defensa, lo que le impidió marcar de nuevo en el 33 de juego. Palmas de tango en las gradas y afición jiennense silenciosa. Hasta que el Jaén se decidió a lanzarse un poco hacia arrib, con timidez y algunas llegadas que sólo evidenciaban la presencia de un equipo rival en el campo. En la reanudación, Carlos Terrazas opta por poner de inicio a Limones y garmendia y dejar en la caseta a Oliver y a Alberto Alejanro, el jugador que más peligro creó en la primera mitad. Y les resultó, con dos opciones de gol en los primeros minutos, una abortada por la defensa y la segunda con una gran intervención de Félix Campo. Morcillo remató cruzado en el 52 de partido. Mientras el Granada se las componía para deshacer las intenciones del Jaén, Garmendia avisó con un remate potentísimo en el 57, y acto segido Vicente tuvo el 2-0 en una contra, pero su remate de cabeza se marchó alto. El Granada supo deshacerse del dominio visitante del inicio con constancia en el pase, ensanchando el campo y procurando esperar a su rival en la zona correcta, lo que provocó cierto correcalle durante varios minutos. La cortedad del marcador invitaba a pensar que el Granada podía repetir el cáncer de esta temporada, el de crear muchas ocasiones de juego y acabar perdonando al contrario lo que, en ocasiones, se paga. A la media hora, Oscar Cano puso en juego a Jorge García, que entró al campo por Vicente. Y el Jaén seguía apretano. Saques de esquina, pases en el borde del área, arreones de quien pretende empatar el partido sabiendo que el contrario espera sólo su oportunidad para sentenciar. Y a punto estuvo de marcar en un libre directo que remató Fabios ligeramente desviado. Los últimos minutos sí obedecieron a la dinámica del marcador, con un Jaén dominador y agobiando al Granada, mientras los locales se defendían con uñas y dientes. Carlos Ruiz entró al campo en el 89, en detrimento de Ocaña. En ese momento, Zúñiga se inventó un jugadón con remate final atajado por el portero, y tras el saque, Carlos remató desde lejos y la pelota pasó muy cerca del palo derecho de la meta de Félix Campo. En resumen, tres puntos que, sumados a los resultados de la jornada, ponen al Granada más cerca del cuarto puesto, y ahora con la vista puesta en un campo propicio para seguir sumando de tres en tres. Una victoria en Talavera otorgaría definitivamente al Granada la vitola de aspirante a todo. |
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