| G IV.- El Mérida apea al Águilas del play off |
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| Agencias | |
El Águilas se despidió en el Romano de Mérida de todas sus opciones de alcanzar el playoff. Y eso que los de Miguel Rivera jugaron contra diez durante gran parte de la contienda. Sin embargo, ayer no era el día de los murcianos que se vieron superados por un Mérida ambicioso, que nunca perdió la esperanza y que encontró su recompensa en el minuto 93 con un gol del Luciano. Con uno menos, con el Águilas obligado a ganar y con la presión del resultado favorable del Granada, el Mérida esperó hasta el último segundo del partido para provocar el mayor delirio de la temporada de su hinchada. Con el tanto del pichichi, el Mérida se permite ir al Constantino Navarro de Baza dependiendo de sí mismo, a la vez que despide al Águilas de la batalla por la cuarta posición. El juego transcurría plácidamente, el balón era del Mérida pero el encuentro andaba soso y casi sin peligro aparente por ninguno de los dos bandos. Entonces a Honorio le dio por hacer un regate a Regino por la banda derecha del ataque aguileño, muy cerca del área técnica del Miguel Rivera. El lateral izquierdo emeritense frenó con una patada el avance del jugador murciano. Miguel Rivera salió del banquillo demasiado irritado y realizando bastantes aspavientos. Edu y Tariq, en sus posiciones ofensivas, se percataron del enfado de su míster y rápidamente fueron a por Regino para recriminarle la entrada. El zaguero del Mérida, consciente que iba a ser amonestado, volvió tranquilamente hacia su parcela. La torpeza mayúscula llegó cuando el manchego Moreno Hidalgo le enseñó la roja directa, en una acción cuya justicia hubiera sido una simple y mera cartulina amarilla. Gracias a Rivera, Tariq y Edu, el Águilas le dio la vuelta a un partido que se le presentaba bastante feo. Porque antes de esa jugada trascendental el partido era de los extremeños. Fue el equipo que empezó mejor. Ya en el minuto 4, los de Milojevic crearon su primera llegada peligrosa merced a una falta frontal. Sin embargo, la jugada más importante la generó cinco minutos después, cuando Cuevas, muy escorado y paralelo a la frontal del área pequeña, lanzó una rosca que se estrelló en la cruceta del arco defendido por Iván Gómez. Justamente después de esta acción de peligro, Miguel Rivera se vio forzado a sustituir a David Franch, renqueante durante toda la semana, por Darío. El Mérida seguía con el control territorial del choque, pero no era capaz de acercarse a la meta murciana salvo cuando conectaban Carlos Rubén y Cuevas. El Águilas, sin embargo, no lanzó a puerta por primera vez hasta el minuto 34, cuando Alfonso desde 35 metros lanzó desviasdo y sin peligro alguno. Pero entonces llegó la controvertida jugada de la expulsión y el duelo se metamorfoseó completamente. El Mérida, más por miedo que por la inferioridad, se echó para atrás y el Águilas aprovechó todos esos metros que regalaba el equipo de Milojevic. De hecho, de nuevo desde 35 metros pero ahora Germán, fue el que ensayó un lanzamiento que se marchó lamiendo el travesaño. El técnico serbio del Mérida debido al empuje aguileño, tuvo que sustituir a Ismael por Zafra y jugar por banda izquierda con un carrilero, en lugar de con dos jugadores como lo había hecho antes. Pero el cambio no dio sus frutos y el encuentro se marchó al descanso con el 0-0 inicial. Tras el descanso y con un hombre menos, el cuadro de Goran Milojevic le dio un auténtico baño de coraje y de querer ganar el partido al conjunto de Miguel Rivera. Un equipo obligado a ganar para no descolgarse de la lucha por el ascenso y que, sin embargo, no se mereció nada más por su actitud rácana y poco ambiciosa. A excepción de disparos lejanos carentes de peligro, el Águilas sólo creó una ocasión digna de convertirse en gol en el minuto 86. Honorio se plantó solo con Orlando y, en el mano a mano, lanzó alto. Al margen de esa gran ocasión, todo lo que se vio en la segunda parte fue ideado exclusivamente por el Mérida. La apuesta ofensiva y valiente de su entrenador, dio frutos de sobras como para sentenciar el partido mucho antes de la prolongación. Hasta cinco ocasiones clarísimas de gol generó el cuadro blanquinegro para mercer un resultado batante más abultado. |
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