G IV.- El Granada vence al Ceuta y se pone a un punto de la promoción PDF Imprimir Correo electrónico
 Agencias   
Un bastetano mantiene viva la fe del Granada en colarse en la fase de ascenso y será el Baza, precisamente, el juez que determine si se meten en ella al final. Es el rival del Mérida, el conjunto al que los rojiblancos persiguen a un punto. Todo ello, con permiso del Linares, ante el que los de Cano tendrán que mejorar, al menos, lo que hagan los emeritenses en la ciudad de la Dama, aunque también debe mirar de reojo a la UD Melilla, equipo del que le separan dos puntos pero con el que pierde el gol 'average'.

Es la consecuencia de una temporada trepidante, lastrada por el arranque de la segunda vuelta, a la que se llega a su periplo decisivo con aliento pero con margen bajo de error. El Granada es consciente de las dificultades que le asaltan. Este año las eliminatorias para subir a Segunda no consumen cuatro semanas, sino seis. El calendario liguero lo ha querido así.

Tanto Ceuta como Linares corresponden a ensayos prácticos con fuego real del ambiente, la tensión y la exigencia futbolística de la pasarela de candidatos a militar en división de plata. Con esa concentración y ganas deben saltar al terreno de juego los rojiblancos. Ayer lo supieron hacer así. Como era lógico y esperado, el Ceuta atravesó fases de irrupciones con franco protagonismo. De réplica, el Granada colocó criterio en la organización y se mostró solidario en el trabajo.

Una pared de hormigón en toda regla. Fue la cita para los futbolistas que interpretan aquellos papeles teóricamente secundarios pero que son fundamentales para el final feliz de la película. Carlos Ruiz, el 'multiusos', se adaptó como un calcetín a un pie a la posición de lateral derecho. Menos forzado que de zurdo, selló bien su flanco, sobresalió en los despejes aéreos y apareció en el lugar adecuado para empalmar una mala dejada de Lledó, que resolvió Ruiz con un golpeo templado y de exterior. Hasta ese momento, el Ceuta se había mostrado pétreo y dinámico, ante un tímido Granada, que acostumbra a no soltarse hasta que no pasa un cuarto de hora.

Flotaba en cada parcela Álvaro e infundía respeto Fran Amado. Todo un prodigio del juego de espaldas, capaz de orientarse cualquier pase y generar peligro en el tiro casi sin armar la pierna. Los rojiblancos dejaban su primera firma en una falta botada por Ocaña y que tocó apurado Lledó para que no la cazara Carlos Ruiz. Zubizarreta colgaría un balón a la espalda de la zaga después, con intenciones dañinas, que controló Vicente. El alicantino, quizás nervioso al pensar que estaba en fuera de juego -que no lo fue- soltó un misil que se estrelló en el lateral de la red, cuando tenía tiempo para estudiar mejores opciones. Agarraba el timón el Ceuta. Más firme en la zona donde se cuece el fútbol.

Morales barría a destajo, a pesar de estar condicionado por una tempranera e injusta amarilla, y aguantó hasta el final las hostilidades del conjunto norteafricano, repleto de recursos. Amado volvía a sembrar el pánico y Javi Navarro casi aprovechaba un desajuste local. Era una fase donde el aplomo de los de Cano estaba por los suelos. Pero sabemos del carácter sorpresivo de este deporte. Cuando mejor lo hacía el Ceuta y más abusaba el Granada de soluciones elementales, bajaron el balón al piso tanto Vicente como Zúñiga para armar la gorda.

El centro del extremo salió pasado, pero Lledó pensó que algún granadinista podría estar 'pescando' a su espalda. Despejó mal, al balcón del área, donde el poderoso Carlos Ruiz fue sutil en la ejecución. El encuentro se sumergió en una segunda parte donde el Granada tiró del pícaro oficio para tratar de que pasara poco o nada sobre el terreno de juego. Puso el Ceuta la tensión en la garganta en un esférico peinado al área por Fran Amado, al que Álvaro quiso adornar con una volea que pegó al aire, para fortuna de Félix Campo y sus compañeros. Muy cerca Apretaba el Granada por el flanco izquierdo, con un Israel cómodo en citas de pierna dura y de espacios entre líneas.

El empuje de Gorka casi obtiene pingües beneficios al rebotarle el balón en la espalda en un saque de Lledó y casi coger portería. Las reanudaciones locales se hacían eternas. Los balones desaparecían de los alrededores. El partido adquiría un perfil pastoso, que favorecía los intereses granadinos, cicateros sin disimulo y expuestos al orden como barrera ante el rival. Zubizarreta se lesionaba y Lucena dotaba a los suyos de un mayor poderío y de nueva fuerza para obstaculizar al incisivo Fran Amado.

El Ceuta se iba borrando. Angustiado ante su falta de llegada y con el cansancio acumulado en las botas. El Granada se mantenía firme. Los últimos minutos volvieran a dejar claro que los rojiblancos tienen a un santo en la portería, que curiosamente también vino de Baza. Como Ruiz, Cano y Pinto. La tierra que oteará uno de los 'ojos' capitalinos. El otro, fundamental, mirará a Linarejos.

Granada CF: Félix Campo, Carlos Ruiz, Suárez, Zubizarreta (Lucena, m. 61), Milla, Ángel Morales, Ocaña (Jorge García, m. 73), Vicente, Zúñiga, Gorka Pintado e Israel (Villar, m. 78).

AD Ceuta: Lledó, Txiki, Sandro, Santa Cruz, Pepe Martínez, Alberto, De Lerma, Javi Navarro (David Fas, m. 79), Tato, Álvaro y Fran Amado.

GOL: 1-0, m. 38: Carlos Ruiz.

ÁRBITRO: David García Moreno (Elche). Asistido en las bandas por Patiño Pedreira y Cintas Mela. Amonestó a los locales Gorka Pintado y Ángel Morales; y a los futbolistas visitantes Pepe Martínez, Fran Amado, Tato y David Fas.
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