|
Manu es del sur, pero no de Madrid. Su sur es
Andalucía, Jaén, que se alborota cada vez que Manu, el único héroe que
le queda en Primera, monta un escándalo como el de anoche, cuando se
echó al lomo al Getafe y levantó un partido que olía a quemado desde
antes y que fue más extraño después, con el Almería en plan Atila el
primer cuarto de hora y luego sometido como un gatito. Acabó como un
azucarillo, manejado por un Getafe que ha perdido las ideas que le
hicieron grande hace nada, pero al que le quedan arrestos de sobra para
acabar la temporada con dignidad.
Que el depósito del Getafe está en las últimas es demostrable en la
celebración del tercer gol, un éxtasis colectivo superior a los de
Múnich o Santander. Porque vieron el peligro de verdad, y estuvieron en
el alambre cuando Crusat y Licht (él no quería) pusieron el 0-2.
Emery cogió a contrapié a Laudrup. Dejó su sistema fetiche (4-3-3)
en el cajón, se cargó a Negredo y apareció como un ortodoxo, con un
4-4-2. Delanteros, Kalu Uche (versión light del hermano, golpeado por
la enfermedad del beso) y Paunovic, que casi se pone a llorar cuando el
remate de Licht entró en la portería del Pato. El 0-2 era cartón
piedra, porque al que le apretaba la corbata era al Getafe. Pidió un
poquito de clemencia al Almería, que se escondió, y sacó los tanques.
Y, aunque marcó Licht, el panorama cambió de verdad cuando entró
Manu por Gavilán. Granero jugó desde donde más le conviene partir, la
izquierda, y Manu, donde quiso. Sus carreras fueron imposibles para
Cisma, Pulido, Carlos García o el que fuese. Con la izquierda, con la
derecha. Zancada y disparo, qué mejor virtud para un delantero. La
remontada fue cuestión de hambre, porque al Almería no pareció
importarle demasiado gastar o no su última bala hacia Europa. No hubo
un guión evidente en la remontada, sólo que era inevitable.
El Almería no quiso molestar mucho. Ya ha hecho su trabajo. El
Getafe quiso hacer la Sagrada Familia y se ha conformado con una
capilla, pero por cómo le premió la afición, da la sensación de que con
presentar el proyecto es suficiente. Ideas y atrevimiento. Y Manu, un
proyecto de jugador que nació en La Gloria y en las escuelas
municipales de Jaén y que busca sus límites. En Getafe ya es un poquito
más héroe desde anoche. El sur de Madrid le agradece su permanencia en
la sala noble.
|