El Motril rubricó en forma de goles todo lo que en otros partidos fueron ocasiones malogradas. A los méritos de los locales tal vez hubiera que unirle que el Alhaurino no llegó al Escribano Castilla con la intención de encerrarse, circunstancia que agradeció el apenas medio millar de aficionados que se dieron presencia en el municipal. Tal fue así que la primera parte acabaría con cuatro goles para los motrileños por uno del equipo malacitano.
El Antequera superó con holgura al Vélez, tras un vibrante duelo que enfrentaba a dos escuadras llamadas a pelear por los playoffs. Pese a que los locales se impusieron con suficiencia (3-0), el marcador no reflejó fielmente lo acontecido sobre el césped de El Maulí, ya que el cuadro axárquico tuvo contra las cuerdas a su oponente durante muchas fases del choque.
Peor no se puede jugar al fútbol. Ambos conjuntos evidenciaron su mala clasificación en la tabla.Los malagueños atenazados por la presión de estar en zona de descenso, los toxirianos por los problemas económicos que le han hecho recompener un equipo a base de gente joven de la casa pero inexperta en Tercera división y que demasiado hace con partirse la cara en cada partido.
Bastante trabajo le costó al Vélez C.F. doblegar a un duro Alhaurino, que demostró en el Vivar Téllez el porqué de su buena clasificación. Los de Rafa Gil en todo momento contuvieron las iniciativas del cuadro veleño, que nunca descuidó su recompuesta defensa con Salas y Berenguer y que trabajó brillantemente en el medio del campo con Palomo y Alfonso derrochando fuerzas y entrega.
El Málaga B sumó un meritorio empate en el campo del Mengíbar. El duelo estuvo marcado por los constantes ataques de la formación aceitera, una avalancha que, sin embargo, estuvo carente de creatividad en la definición de jugadas paleoliíticas.
En un mal partido, el Córdoba B y el Pozoblanco se han repartido un botín que no les contenta, aunque dada la amplitud de miras ofensivas de ambos conjuntos, las tablas deben considerarse justas. Los pozoalbenses acudían al duelo con la intención de seguir navegando por la zona noble, mientras que el filial cordobesista quería resarcirse de su pobre bagaje defensivo.